El Occidente Astur existe
-las vertientes del Acebo-

   
La Vuelta Ciclista a Asturias 2018 volvió a contar, en su etapa reina, con la presencia del Santuario del Acebo, ascensión mítica de la carrera desde su aparición, allá por los años 90. El Acebo contó con distintos "acompañantes" a lo largo de los años: desde Somiedo y Leitariegos, a Connio y Pozo, o Rañadoiro. En estos últimos años (desde 2016, cuando se recupera para la Vuelta a Asturias, tras cinco años de ausencia) la cima canguesa se ve encadenada con La Espina-Piedratecha-Chavadoira-Puelu (los dos últimos, incomprensiblemente, no puntuables para la clasificación de la montaña) y se repiten recorridos, obviando las inmensas posibilidades que ofrece este puerto.
El Santuario del Acebo tiene numerosas vertientes, si bien algunas enlazan antes de alcanzar la cima: desde la más conocida de Cangas del Narcea, a la de Castro de Limés, la de Villarino de Limés, la de La Cuadriella, la de Las Tiendas, la de Porley y el Medeo, la de Tebongo,... En una manera de organizarlas hablaré aquí de cuatro esencialmente:


-Cangas del Narcea: La más conocida por ser habitualmente utilizada por la Vuelta a Asturias y, en los últimos años, por la Marcha Pasamontes. Un puerto de 9,4 kilómetros a una media del 8,2% que ha visto las más increibles batallas de la carrera.









-Vertiente de Tebongo: Ascensión larga, de algo más de 14 kilómetros y bastante irregular, con un inicio duro y que corona el alto de Biescas, para luego entrar en una fase más suave hasta enlazar (a la altura de Vegalapiedra) con las vertientes que vienen de Cangas del Narcea y de Porley. Su inicio está en la localidad de Tebongo, encarando el Santuario del Acebo, por tanto, por el norte (al dejar la carretera autonómica AS-14).













Y si la vertiente de Tebongo afronta el Santuario del Acebo por el norte, ésta de Castro de Limés lo hace por el oeste, aunque algo más al sur que la más conocida de Cangas del Narcea. Cuenta con ocho kilómetros a una media del 9,7%, con varios kilómetros por encima del 10%. Ascenso que se asemeja, sin duda, con dos colosos frecuentados por la competición: San Lorenzo y Cobertoria. Esta vertiente entronca con la que proviene de Cangas del Narcea a falta de poco más de dos kilómetros para coronar (antes de Vegalapiedra). Su inicio se sitúa en un cruce que encontramos en la carretera AS-213 (la que se dirige desde Cangas del Narcea al puerto de Leitariegos)















-Vertiente de Las Tiendas: Ésta enlaza con las anteriores por la cima, es decir, alcanza el Santuario del Acebo desde el este. Subida muy dura, sobre todo en sus cinco kilómetros iniciales, con varias curvas de herradura y rampas que, en algún caso, llegan al 16-17%. Tiene su inicio en la localidad de Carballo (carretera municipal CN-4) y una parte final prácticamente plana.


POSIBLES ETAPAS

ETAPA LUARCA-SANTUARIO DEL ACEBO: Han sido varias las ocasiones en que he dejado por aquí diversas etapas hipotéticas aprovechando esta ascensión, pero nunca está de más ampliar ese listado... Así, desde Luarca (salida de etapa en la Vuelta a España 2015) he conformado una etapa de 140 kilómetros, 4500 metros de desnivel y cuatro puertos de montaña, todos ellos inéditos en la Vuelta a España y, prácticamente, en Vuelta a Asturias (salvo la última subida). Por el camino los pasos de Segredal, Bustantigo-La Marta (con sus 25 kilómetros), ascenso a Santuario del Acebo (por Tebongo) y, finalmente, como última subida, la habitual de Cangas del Narcea.







ETAPA SOTO DE RIBERA-CANGAS DEL NARCEA: Formato completamente distinto, con una primera mitad que transcurre entre pequeñas ascensiones (tanto del interior de la región como de la carretera de la costa) y, ya en la segunda parte, dos durísimas ascensiones: se aprovecha la cercanía de todo un HC como Bustellán por Cruz de Ayones para encadenarlo con Santuario del Acebo por Castro de Limés. Descenso por  la vertiente de Tebongo para encarar, ya por la autonómica AS-14  la meta de Cangas del Narcea.





Como conclusión, un puerto con inmensas posibilidades, tanto para aprovechar sus propias vertientes como los puertos cercanos, que posibilitan el diseño de etapas de extraordinaria dureza.